El calor extremo es uno de los mayores riesgos para la salud de las personas mayores. Saber cómo actuar puede salvar vidas
Las olas de calor no son una novedad, pero sus efectos sobre las personas mayores siguen siendo infravalorados.
La deshidratación, el golpe de calor y las descompensaciones cardiovasculares son emergencias prevenibles si sabemos identificar las señales.
En Navarra, el verano también calienta. Y cuidar en verano requiere saber un poco más.
El verano llega y con él el calor, los días largos, las fiestas patronales y las vacaciones. Para muchas familias, el verano supone también una reorganización de los cuidados: los profesionales del hogar se van de vacaciones, las rutinas cambian, los familiares que normalmente acompañan a los mayores se marchan unos días. Y mientras tanto, el termómetro sube.
En este artículo queremos darte información práctica y clara sobre cómo cuidar a las personas mayores durante los meses de calor. Porque la información es la primera línea de prevención.
Por qué el calor es especialmente peligroso para las personas mayores
Las personas mayores tienen una capacidad reducida para regular la temperatura corporal. Los mecanismos de termorregulación, como la sudoración y la vasodilatación periférica, funcionan con menos eficiencia con la edad. Además, la sensación de sed se reduce, lo que significa que una persona mayor puede estar deshidratada sin saberlo.
A esto se añade que muchos medicamentos frecuentes en personas mayores, como los diuréticos, los antihipertensivos o los antidepresivos, pueden interferir con la regulación térmica o aumentar el riesgo de deshidratación. El resultado es que una ola de calor que para una persona joven puede ser incómoda, para una persona mayor puede convertirse en una emergencia.
Según el Instituto Nacional de Estadística, en las olas de calor de los últimos años en España, los fallecimientos atribuibles al calor se concentran de manera abrumadora en personas mayores de 65 años. Esto es evitable.

Señales de alarma que no debes ignorar
El golpe de calor es la emergencia más grave relacionada con las altas temperaturas. Sus señales incluyen temperatura corporal muy elevada (más de 39-40°C), piel caliente, seca y enrojecida, confusión, desorientación o pérdida de consciencia, y ausencia de sudoración a pesar del calor intenso.
Antes de llegar al golpe de calor, pueden aparecer señales de advertencia: agotamiento por calor, con sudoración intensa, debilidad, mareo y náuseas. Si se detecta cualquiera de estas señales, hay que actuar con rapidez: llevar a la persona a un lugar fresco, hidratar con pequeños sorbos de agua fresca y contactar con los servicios sanitarios si los síntomas no mejoran rápidamente.
Ante cualquier duda, llama al 112. No esperes a que la situación empeore.

Prevención: cinco medidas prácticas
La prevención es mucho más eficaz que el tratamiento. Estas son las medidas más importantes:
Hidratación constante: ofrecer líquidos frecuentemente, aunque la persona no pida. Agua, caldos frescos, batidos de fruta, infusiones frías. El objetivo es entre seis y ocho vasos al día.
Ropa adecuada: tejidos naturales, ligeros y de colores claros. Evitar la ropa ajustada.
Temperatura interior: mantener la vivienda fresca usando persianas durante las horas de más calor y ventilando de noche. Si no hay aire acondicionado, buscar espacios frescos (bibliotecas, centros comerciales, centros cívicos).
Evitar el exterior en las horas centrales: entre las 12 y las 17 horas, el calor es más intenso. Los paseos y actividades al aire libre deben reservarse para las primeras horas de la mañana o la tarde-noche.
Alimentación: comidas ligeras, frescas y frecuentes. Frutas y verduras con alto contenido en agua. Evitar el alcohol y las bebidas con cafeína.

El riesgo de la soledad en verano
El verano amplifica el problema de la soledad en las personas mayores. Cuando los vecinos, familiares y amigos se van de vacaciones, la red de apoyo cotidiana se reduce drásticamente. Una persona mayor que vive sola puede pasar días sin recibir una visita o una llamada, justamente en el período del año en que más lo necesitaría.
Si tienes un vecino, familiar o conocido mayor que vive solo, el verano es el momento de prestar especial atención. Una llamada diaria, una visita a la semana, preguntar si tiene el frigorífico abastecido: gestos sencillos que pueden marcar una diferencia enorme.
Los servicios sociales de los municipios navarros suelen activar protocolos de seguimiento durante las olas de calor. Si conoces a alguien que pueda estar en situación de riesgo, no dudes en contactar con los servicios sociales de tu localidad.
Cómo cuidamos el calor en Lares Navarra
En las residencias y centros de Lares Navarra, el verano implica una adaptación sistemática de rutinas, actividades y protocolos de atención. Los equipos de enfermería y cuidadores refuerzan el seguimiento de la hidratación, se ajustan los horarios de actividades físicas al exterior, se controlan las temperaturas de las instalaciones y se activan protocolos específicos ante las previsiones meteorológicas de olas de calor.
Todo ello forma parte de nuestro compromiso con el bienestar de las personas a las que atendemos, también en verano.
El verano puede y debe ser una estación agradable también para las personas mayores. Con la información adecuada y los apoyos necesarios, podemos disfrutarlo con seguridad. En Lares Navarra estamos aquí para cualquier duda o consulta.