Hay una escena que se repite miles de veces al día en las residencias de mayores y centros de día de Navarra: una profesional ayuda a una persona usuaria a levantarse de la cama, a trasladarse a la silla de ruedas, a caminar hasta el baño. Una escena de cuidado cotidiano, de contacto humano, de trabajo invisible. Y también, si no se hace bien, una escena de riesgo.
Las lesiones músculo-esqueléticas son la primera causa de baja laboral en el sector sociosanitario. Y lo más importante: en la mayoría de los casos, son evitables.

EL PROBLEMA NO ES LA FUERZA: ES LA CULTURA
Existe una idea muy arraigada en el sector que dice: «Me lo hago yo, que es más rápido». Es una idea que nace de la dedicación, de la implicación, de no querer hacer esperar a la persona que se cuida. Pero tiene un coste enorme: cuando se repite cientos de veces al día, durante meses y años, destruye las espaldas, los hombros y las rodillas de las personas que cuidan.
La solución no es solo enseñar técnicas. Es cambiar la cultura. Entender que pedir ayuda no es señal de debilidad. Que usar las ayudas técnicas disponibles no es perder tiempo. Que la movilización segura protege en dos direcciones: a quien trabaja y a quien es cuidado.
¿QUÉ ES UNA MOVILIZACIÓN SEGURA?
Una movilización es cualquier acción de transferencia, traslado, acompañamiento o recolocación de una persona que requiere asistencia física. En el sector de los cuidados, esto incluye levantarse de la cama, trasladarse a la silla de ruedas, subir y bajar de un vehículo adaptado, ducharse, o simplemente recolocarse en la silla.
Una movilización es segura cuando:
- Se evalúa previamente el nivel de colaboración de la persona y los recursos necesarios
- Se aplica la biomecánica correcta: espalda neutra, rodillas dobladas, carga distribuida
- Se usan las ayudas técnicas disponibles: grúas, sábanas deslizantes, cinturones de transferencia
- Se trabaja en pareja cuando la situación lo requiere
- Se aplican los protocolos del centro de forma consistente por todo el equipo

ESTO NO ES SOLO DEL SECTOR SOCIOSANITARIO
¿Trabajas con cargas físicas? ¿Pasas muchas horas en una postura estática? ¿Haces movimientos repetitivos? Los principios de la ergonomía y la biomecánica se aplican a muchos contextos: logística, construcción, agricultura, pero también a personas que trabajan sentadas frente a un ordenador durante ocho horas al día.
El sector de los cuidados es el laboratorio más exigente de la ergonomía aplicada porque trabaja con la carga más impredecible: el cuerpo humano. Pero los principios que se aprenden en ese contexto —evaluar antes de actuar, distribuir la carga, no forzar posturas extremas, pedir ayuda cuando se necesita— son aplicables a cualquier entorno.

LAS AYUDAS TÉCNICAS: EL GRAN RECURSO INFRAUTILIZADO
Uno de los hallazgos más consistentes en la formación en movilizaciones es que muchos centros tienen ayudas técnicas disponibles que en situaciones no se usan lo suficiente. Las razones son variadas: falta de formación en su uso, percepción de que llevan más tiempo, incomodidad inicial para cambiar una rutina establecida.
El problema es que las ayudas técnicas existen precisamente para reducir el riesgo de lesión. No usarlas no es ser más eficiente. Es asumir un riesgo innecesario.
LA DOBLE PROTECCIÓN QUE NADIE DEBERÍA IGNORAR
La movilización segura no es solo buena para quien trabaja. Es mejor para quien es cuidado. Una transferencia técnicamente correcta es más cómoda, más predecible y más digna para la persona mayor. Cuando hay técnica, confianza y recursos, el acto de cuidar se convierte en algo completamente diferente a cuando se hace con prisas, con esfuerzo bruto y sin coordinación.
Cuidar bien requiere cuidarse. Y eso no es egoísmo: es la condición indispensable para que el cuidado sea sostenible en el tiempo.