Hay una creencia muy extendida en el mundo laboral —y también en el personal— que dice que un buen equipo es aquel en el que no hay conflictos. Que si hay desacuerdos, algo está fallando. Que la armonía es la ausencia de tensión. Es una idea comprensible, pero es profundamente equivocada. Y trabajarla es precisamente uno de los ejes del proyecto integral de LARES Navarra.
EL CONFLICTO ES INEVITABLE. LA CUESTIÓN ES CÓMO SE GESTIONA
En cualquier entorno donde hay personas, hay perspectivas distintas. Hay intereses que no siempre coinciden. Hay momentos de presión en los que la comunicación se deteriora. Esto no es un defecto del equipo: es una característica inherente al trabajo colectivo.
El problema no es el conflicto en sí. El problema es la cultura que se genera alrededor de él. Hay dos culturas extremas que resultan igualmente dañinas:
- La cultura de la evasión: «Aquí no se habla de los problemas». Genera una calma superficial que oculta tensiones acumuladas que tarde o temprano explotan.
- La cultura de la confrontación sin gestión: conflictos frecuentes, sin resolución, que deterioran el clima laboral y la confianza entre el equipo.
Entre estos dos extremos existe un espacio mucho más productivo: la gestión constructiva del conflicto.
¿QUÉ OCURRE EN LAS RESIDENCIAS Y CENTROS DE DÍA?
En el sector de los cuidados, los conflictos tienen características propias. Los equipos trabajan bajo una presión emocional elevada. Los turnos rotativos dificultan la comunicación. Las situaciones de duelo o de deterioro de las personas atendidas generan un estrés compartido que, si no tiene espacio de elaboración, se convierte en tensión entre compañeras y compañeros.
A esto se suma la relación con las familias de las personas usuarias, que muchas veces llegan a los centros con su propio dolor, su culpa y sus expectativas. Gestionar esa relación de forma asertiva y constructiva es una competencia profesional que se puede y se debe desarrollar.
PERO ESTO NO ES SOLO DEL SECTOR SOCIOSANITARIO
El conflicto mal gestionado es uno de los principales generadores de estrés laboral en todos los sectores. La dificultad para dar feedback crítico de forma constructiva, la tendencia a acumular quejas en lugar de expresarlas, los silencios que se vuelven muros… son patrones que encontramos en empresas de tecnología, en administraciones públicas, en familias. La gestión del conflicto es una competencia transversal, no sectorial.
LAS HERRAMIENTAS QUE FUNCIONAN
En este bloque del proyecto, los equipos de LARES Navarra trabajan con herramientas concretas:
- Escucha activa real: no solo esperar a que el otro termine para responder, sino escuchar para entender.
- Mensajes en primera persona: «Yo me siento…» en lugar de «Tú siempre…». Un cambio pequeño que transforma la conversación.
- Identificación del interés común: detrás de posiciones enfrentadas casi siempre hay necesidades compatibles.
- Protocolos de mediación: saber cuándo pedir la intervención de un tercero neutral, y tener el proceso para hacerlo.
Estas herramientas no son magia. Requieren práctica, contexto seguro y una cultura organizacional que las respalde. Por eso forman parte de un proyecto más amplio, no de una formación puntual.
UN EQUIPO QUE DISCUTE (BIEN) ES UN EQUIPO SANO
La investigación en psicología organizacional lleva décadas diciéndonos algo contraintuitivo: los equipos de alto rendimiento no son los que nunca tienen conflictos. Son los que saben gestionar el desacuerdo de manera productiva. La seguridad psicológica —la sensación de poder expresar desacuerdos sin miedo a represalias— es el predictor más potente de la eficacia de un equipo.
Un equipo donde nadie discute no es un equipo armonioso. Es un equipo silenciado.
QUÉ PUEDES APLICAR TÚ HOY
Sea cual sea tu sector o tu contexto, hay tres preguntas que pueden cambiar la forma en que abordas el conflicto:
- ¿Estoy evitando una conversación necesaria? ¿Cuánto tiempo llevo haciéndolo?
- Cuando hay tensión, ¿hablo de lo que siento o solo de lo que hace el otro?
- ¿Sé cuál es el interés real detrás de mi posición en este conflicto? ¿Y el del otro?
El conflicto bien gestionado no debilita los equipos. Los fortalece. Y eso es exactamente lo que estamos construyendo en LARES Navarra.